Le dije al dueño de la Hacienda sobre mi búsqueda para encontrar los lugares más embrujados en el mundo de habla hispana, me refrenó a un hotel en Lima, mi próximo destino. Él me contó acerca de cómo el quinto y sexto pisos del hotel no están abiertos a los huéspedes debido a la extrema actividad paranormal, así que obviamente volé allí siguiente.
El Gran Hotel Bolívar

Dormí extrañamente. me sentí presencias
conmigo toda la noche. Juré que oí voces alrededor de las dos de la mañana diciéndome que me fuera. Yo, por supuesto, no me fui. A la mañana siguiente, hablé con un miembro del personal y dijo que esas son las cosas más comunes que los huéspedes escuchan por la noche. Pedí ir a la sexta planta, pero ella no me dejó.
